“Entre todas las cosas de valor, tú vales más” por Bernado Gamallo

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Esta es una historia amplia, compleja y mágica y  de superación. Mila Thöpaga nació aproximadamente en el año 1040, en una aldea de Tíbet. Su padre era un comerciante de éxito que había acumulado un importante patrimonio. Era una familia feliz y en la que no había necesidades de ningún tipo. Thöpaga significa “delicioso al oído” (ese niño poseía una hermosa voz y le gustaba cantar). Mila significa “buenas noticias”, sin embargo, lo que relataré a continuación no son precisamente noticias halagüeñas, la vida de Mila, la de su hermanita y su madre cambiarán completamente. A los siete años de edad, el padre de Mila muere. Los tíos paternos se comprometen que cuidarían de la viuda y sus niños hasta que el varón cumpliese la mayoría de edad. Los tíos no cumplieron su palabra, la madre y sus dos niños pasaron a ser sirvientes tratados en condiciones de esclavitud. Humillación, trabajo duro y pobreza fue lo que padecieron. Cuando Mila llegó a la esperada mayoría de edad, su madre organiza una fiesta a escondidas, invitando a todo el pueblo. La idea era reclamar ante testigos que el muchacho ya era hombre y era capaz de gestionar el patrimonio familiar. Pero todo salió mal, los tíos se negaron a devolverle la herencia. Sin embargo, el pueblo no ejerce de contrapeso y se pone del lado de los tíos dándoles la razón. Por aquella época, no había recursos judiciales de ningún tipo. La injusticia se hace presente, junto con la impotencia y la ira. La situación que vivían era inaguantable. Es entonces cuando la madre de Mila, a escondidas, logró vender algunas pertenencias que no estaban en el inventario de la herencia.

El dinero se lo dio a Mila para que se escapara y pudiera vivir bajo el abrigo de un poderoso maestro en magia negra, y con lo aprendido se vengase de tan infame familia. Mila fue perseguido por sus tíos, pero al final lo logró. Aprendió técnicas maravillosas como la concentración y la meditación, incluso el dominio de la naturaleza, pero aplicadas al mal. Un hijo de sus tíos estaba celebrando su boda, es allí cuando empieza su venganza. La historia relata que envió a un escorpión gigante, simbólicamente es una tormenta muy fuerte y representa la ira desatada. Se dice que las piedras de granizo eran tan grandes que mataron a 35 personas de ese pueblo, entre ellos, sus tíos. Después de haberse vengado, sin embargo, no estaba satisfecho, todo lo contrario, vio que su acto no le había aportado paz y que además había causado un sufrimiento innecesario.

Llegó a la conclusión de que tenía que cambiar su rumbo. Sabía que tenía que encontrar un maestro que lo guiase. Una vez le hablaron de Marpa le vino la idea a la cabeza de que él sería el que lo ayudaría. Marpa no lo aceptó como alumno, sin embargo, su mujer vio cualidades buenas en Mila y falsificó la firma de su marido en una carta de recomendación para que se fuera a estudiar con un lama. Mila no hacía progresos y al final Marpa se enteró del engaño. Es ahí cuando éste decide aceptarlo como alumno. Marpa Chökyi Lodrö era un yogui y un comerciante, su contribución al budismo tibetano fue muy grande, se dedicó a viajar por la India y a traducir los textos sagrados budistas para llevarlos a Tíbet. Marpa pudo ver que Mila era un discípulo de extraordinaria capacidad y enorme determinación. También observó que antes de que pudiera satisfacer ese potencial, necesitaría deshacerse de su mal karma y optó por tratarlo como a un sirviente durante seis años, fingiendo ser un maestro hosco.

Estas durísimas pruebas duraron seis años, y le permitieron a Mila cambiar para mejor. A partir de entonces es cuando empezó a recibir las enseñanzas. Una vez culminada su formación, Mila decidió retirarse doce años a una cueva a meditar. En aquel periodo sólo se alimentaba de ortigas, y dice la leyenda que su piel se tornó de color verdoso (el verde está relacionado con sembrar el bien y el ayudar a los demás). A partir de entonces, se le empieza a conocer como Milarepa. Milarepa empezó a enseñar todo lo que sabía, a ser un maestro, pero sería un maestro diferente, transmitiría su conocimiento a través del canto y la poesía, estaba utilizando su talento de niñez. Gracias a él, el budismo se asentaría definitivamente en Tíbet. Uno de sus discípulos sería Gampopa, el fundador de la primera escuela de budismo tibetano como tal. Milarepa murió en el año 1135. Es el gran yogui del Tíbet.

La historia de Milarepa me inspira mucho por muchos motivos. El más importante es que tuvo la valentía y el coraje de mirar hacia el interior y cambiar, para luego reparar el daño hecho, que todo se supera, que todos tenemos una gran fuerza para superar los obstáculos. Tenía 38 años cuando conoció a Marpa y 44 cuando empezó a formarse, esto me anima mucho porque siempre se está a tiempo para empezar una nueva vida y aprender cosas nuevas, no importa la edad que se tenga. Quiero terminar con una frase de Milarepa: “entre todas las cosas de valor, tú vales más; llegó el tiempo de ayudarte a ti mismo”.

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