Diario Arela III: “Más vale tarde que nunca” por María José Diaz.

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El día 25 de mayo del 2017 empezó siendo un día soleado y acabó tormentoso, algo parecido pasó en nuestra sesión. Llegué tarde y no pude escuchar cómo se levantaron mis compañeros, pero creo saber cómo se fueron. Estaban con los logros de la semana y a mí me llamó la atención el logro de África por ser capaz de negociar con su pareja, que a veces, no resulta tan sencillo.
Cuando ya no contaba me tocó “sobre sorpresa”, por llegar tarde, pero resultó muy fácil, a pesar del miedo y la vergüenza que me daba cumplir esa petición, tuve mucha suerte.
La primera superheroína del día fue Irene que nos habló sobre una mujer luchadora, sensible y firme a la vez, con sus tristezas y alegrías, que me hizo pensar mucho en mi vida y en mí. Esa mujer era ella misma, dándonos una lección de autoestima.
Este encuentro fue distinto en muchos aspectos, tuvimos dos compañeros nuevos, el hijo de Cris, que se portó genial y Ana, una chica alemana, que se integró perfectamente en la dinámica de la sesión y en el idioma. Salimos a fuera a observar pompas de jabón, que resultó ser una experiencia muy bonita y enriquecedora. Algunas pompas conseguían volar y alcanzar su objetivo y otras se rompían en algún obstáculo, como el camino mismo de la vida. El trabajo que hicimos fue sobre la línea de la vida utilizando recortes de revistas. Parecía un reto imposible teniendo en cuenta que las revistas eran “del corazón” pero resultó “una pasada”.
Me impresionó la actitud emprendedora de Jose, el amor por los animales de Toño, la sensibilidad y gran corazón de Erika, que me hizo pensar en momentos muy importantes en mi vida de niña, en grandes pérdidas que viví y en las que nunca pienso, o no quiero pensar porque me duelen. Fue un momento muy especial hablar de la vida de cada uno y afloraron, yo creo, todo tipo de emociones de nuestros corazones.
Después cuando los sentimientos estaban a flor de piel escuchamos las motivaciones de Sofía para acudir a Arela. Hizo una presentación super original, parecía como si mirásemos en el baúl de sus recuerdos, en el baúl de su vida. Me encantó conocer sus aficiones, porque yo ya casi no recuerdo las mías.
Esta sesión resultó superemotiva porque cada uno abrió su corazón a los demás y en él hay tantas cosas: alegrías, tristezas, miserias humanas, buena voluntad… Las palabras con las que nos quedamos al final fueron gratitud, compartir, emoción. Yo salí con la piel de gallina y la lluvia me refresco el cuerpo y el alma.

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